Clima ¿Percepción o realidad?

 

En el mundo de los negocios se ha empezado a vislumbrar que las mejores empresas para laborar son las mejores empresas donde invertir. El capital humano y el indicador de clima laboral empiezan a influir en el valor de la empresa. 

El clima organizacional interviene en el comportamiento manifiesto de los miembros de una empresa, pues es el resultado de sus percepciones que filtran la realidad y condicionan los niveles de motivación laboral y rendimiento profesional, entre otros. 

El clima es el resultado de percepciones colectivas y se convierte en un diagnóstico de una realidad intangible que ayuda a los resultados de la empresa. Es percepción y al mismo tiempo realidad. 

La medición del ambiente laboral es un excelente canal de comunicación con sus miembros, y contribuye con la apertura y la confianza. Si es bien implementada y utilizada, se convierte en una herramienta clave para entender que está sucediendo y cómo mejorar. 

El contrato psicológico laboral es el acuerdo entre empresa y empleado sobre lo qué esperan ambos en la relación. Es el primer paso para identificar expectativas que serán el ingrediente fundamental de la satisfacción. En la medida en que las expectativas concuerdan con lo que se espera recibir de la realidad laboral, la satisfacción es la adecuada. Pero el compromiso es más que satisfacción, aunque esta es una condición necesaria. Implica la identificación con las creencias, valores y estrategia de la empresa, es ser proactivo aportando más de lo que se espera, es la sensación de pertenencia y de permanencia. Refleja un grado superior de motivación hacia el trabajo y la contribución con los resultados del negocio. Esto demuestra la intrínseca relación entre satisfacción, compromiso, motivación y competitividad en un contexto cada vez más complejo. Se debe trabajar cada vez más sobre esta variable intangible para diferenciarse y sostenerse. 

El buen clima es el resultado de una percepción, pero se convierte en una realidad personal y organizacional, de alegría contagiosa y de interesada productividad que resulta clave medir y gestionar por parte de los líderes organizacionales.